ÚLTIMAS NOTICIAS
SALUD
La “deuda de sueño”

Dormir menos horas de las necesarias produce un efecto acumulativo con graves consecuencias para la salud.

Diversos estudios vienen alertando que el promedio de la población duerme entre dos y tres horas menos que las necesarias. Esto, que es consecuencia de las condiciones de vida de la sociedad actual, se correlaciona con problemas de salud tales como:

- Enfermedades psiquiátricas (ansiedad, depresión)

- Neurológicas ( Alzheimer o Parkinson)

- Trastornos cardiovasculares (hipertensión arterial y afecciones coronarias)

- Enfermedades metabólicas (diabetes y obesidad)

- Ciertos casos de cáncer

 

¿Cuántas horas hay que dormir?

La National Sleep Foundation dio a conocer las necesidades de sueño en función de cada edad:

Recién nacidos (0-3 meses): Deben dormir entre 14 y 17 horas al día, lo mínimo aceptable es 11 horas y exceder las 18 horas diarias no es aconsejable.

Bebés (4-11 meses): Lo recomendable es que duerman entre 12 y 15 horas diarias, aunque también es aceptable unas 10 u 11 horas, pero nunca más de 18 horas.

Niños pequeños (1-2 años): Ellos necesitan dormir entre 11 y 14 horas al día. Menos de 9 o más de 15 o 16 no es recomendable.

Niños preescolares (3-5): Lo correcto sería que duerman entre 10 y 13 horas. Si duermen menos de 7 o más de 12 horas es porque algo no anda bien.

Niños en edad escolar (6-13): Entre 9 y 11 horas.

Adolescentes (14-17): necesitan dormir entre 9 y 10 horas.

Adultos jóvenes (18 a 25): Lo sano es dormir entre 7 y 9 horas diarias, pero nunca menos de 6 ni más de 11.

Adultos (26-64): En esta etapa de la vida lo ideal es dormir entre 7 y 9 horas, aunque por factores externos no siempre se logra. Se recomienda hacer siesta de vez en cuando, o cuando sea posible.

Mayores 65 años: Lo saludable es dormir entre 7 y 8 horas al día.

 

La “deuda de sueño”

Las horas de menos que se duerme cada día, se van acumulando en lo que se conoce como la “deuda de sueño”. Está comprobado que difícilmente se recupera el déficit de sueño acumulado en los días laborables intentando, por ejemplo, dormir más horas los fines de semana.

La deuda de sueño, a corto plazo, provoca aturdimiento, vista cansada y problemas de memoria. Pero los recientes estudios científicos concluyen que a largo plazo los efectos son aún peores: obesidad, resistencia a la insulina y riesgo de enfermedades cardiovasculares, entre los más frecuentes.

Se ha estudiado también el efecto en el rendimiento escolar en niños. En Estados Unidos y Europa se han hecho ya pruebas piloto demorando el horario de inicio de las clases, lo que mejora el rendimiento y la conducta de los alumnos. “Se ha demostrado que retrasando la entrada media hora o idealmente una hora se obtienen grandes resultados en los alumnos. Los chicos se sienten mejor, faltan menos a la escuela y tienen mejores notas. Si das la oportunidad a los chicos de que duerman un poco más, el resultado es tremendo”, sostiene el investigador argentino Diego Golombek.

 

Estudios en marcha

En Alemania, el investigador Till Roenneberg, especialista en cronobiología en la Universidad Ludwig Maximilians, de Munich, realizó un mapa de su país y ha llegado a correlaciones entre horas de sueño y diabetes tipo 2, demostrando que las alteraciones del ritmo circadiano pueden causar obesidad y favorecer el desarrollo de tumores. El proyecto ahora se amplía a otros lugares del mundo, y se denomina Human Sleep Project.

En Argentina, se diseñó el proyecto “Crono Argentina”, una convocatoria abierta a completar una encuesta para graficar cuánto tiempo se destina al descanso y en qué horarios (está disponible en Crono Argentina; es gratuita y demanda unos 20 minutos). Diego Golombek es uno de los científicos al frente de la investigación.

La encuesta llevada adelante en Argentina ya tiene 15.000 respuestas y se espera llegar a una base de datos de 100.000 casos. La información real permitirá discutir si existe la necesidad de recurrir a cambios horarios en verano y en invierno, o tener varios husos horarios para las distintas provincias. “Estos datos del sueño además se van a poder correlacionar con otros datos estadísticos que tienen el Ministerio de Salud y las provincias para detectar trastornos metabólicos, trastornos cardiovasculares, vinculados con la calidad del sueño”, dice Golombek.

-

Instituciones farmaceúticas
Consulta permanente